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jueves, 26 de marzo de 2009

Una vida sin poder de decisión, no es vida

La reforma de la ley del aborto que ha propuesto el Gobierno socialista permitirá a todas las mujeres embarazadas que lo deseen detener su periodo fecundación hasta las 14 semanas de gestación como máximo. Además, se añade a este rediseño la posibilidad de que las adolescentes de 16 años puedan abortar sin el consentimiento de sus padres o incluso sin que éstos lleguen a enterarse.

Esta última parte de la remodelación ha creado bastante controversia en los grupos anti-abortistas y en los partidos políticos contrarios a la medida, ya que sentencian que si un menor tiene que poseer una autorización de sus tutores para salir de excursión o hacerse un pendiente, sería contraproducente que una adolescente abortara a escondidas de sus progenitores. Estas disconformidades se unen a su idea principal de que paralizar la fecundación es matar una vida.

Si abortar es acabar con una vida, no dejar decidir a una chica de 16 años por sí misma es como arrebatarle esa existencia que tanto defienden. El sector anti-aborto se ampara en que hoy en día hay muchos y mejores medios para prevenir los embarazos no deseados. Pero los métodos anti-conceptivos no son cien por cien fiables, con que incluso tomando precauciones la mujer se puede quedar preñada sin que por ello haya actuado de manera irresponsable.

El problema no está en la necesidad de pedir permiso o no a los padres, sino en las contradicciones en las que está inmersa la sociedad: o hay poder de decisión para todo con 16 años, hasta para votar, o no hay autonomía para nada hasta los 18.

jueves, 12 de febrero de 2009

La retórica

La retórica, la creación de textos, la elaboración de discursos, “el arte de convencer al espíritu con razonamientos” según Platón… Estas deberían ser las claves principales que todo joven periodista (o en proceso de llegar a serlo) a la hora de afrontar esta profesión tan rota y manida, que se forjó con la lucha de los más grandes maestros de la comunicación y destrozada por la generación actual. "Periodistas” del corazón, que todo lo dan por hecho, magnates de la información, que montan y desmontan a su antojo, medios que “desinforman” interesadamente…Los jóvenes que se interesan, con vocación o sin ella, por esta profesión deben remontarse a la antigua retórica clásica para conocer la base de esta carrera. El gran Virgilio, autor de Las Bucólicas, Las Geórgicas, y su obra maestra, La Eneida, con la que me maravilló en mis años de Latín, ya persuadía a todos los romanos con sus discursos utilizando tanto la oratoria como la palabra escrita. Pero esa persuasión, en la actualidad, es muchos menos elaborada; por eso, los jóvenes amantes de la palabra deberían forjarse según las antiguas prácticas del discurso: invención, disposición y elocución, las tres olvidadas en nuestra era. Las argumentaciones veraces son las únicas que se deben tener en cuenta en la elaboración de todo texto, y no los razonamientos en los que se basan los medios de hoy, que en su particular guerra se descalifican continuamente aprovechando cualquier rumor para hundir a la competencia. El ejemplo más cercano está en el ya famoso vídeo de Wyoming y si nos alejamos un poco en el tiempo, a la también conocida etapa de la supuesta conspiración del 11-M, recordamos que las páginas editoriales de los principales diarios de España eran constantes ataques para desacreditar al contrario con burdos inventos… Lo que olvidaban es que estaban obviando el tema principal, que eran los 192 muertos en el mayor ataque terrorista en nuestro país. Discusión sí, pero con argumentos por favor.
David S. Moyano