En la universidad, en la carrera de periodismo, es muy difícil encontrar motivos que ilusionen a los estudiantes. Viendo el panorama que nos espera, con los medios de comunicación inmersos en la mayor crisis financiera e ideológica de la historia, con la economía mundial por los suelos, una tasa de paro en España cercana a los cuatro millones de habitantes y Bolonia llamando a la puerta, resulta harto complicado hallar algún sueño de esperanza entre las pesadillas de los alumnos.
Esta asignatura, la segunda versión en los años de formación para aprender a escribir en el oficio, tampoco es la esperanza de los universitarios cuando se levantan cada mañana. Aunque sí es verdad que enriquece y aporta mucho más para el día a día cotidiano que las muchas horas lectivas, perdidas en la facultad, escuchando sandeces.
El método en el que se han desarrollado estos 4 meses de Redacción Periodística II, llenos de debates enriquecedores, de lecturas actuales, de prácticas constructivas y de sentadas a la sombra del olivo me han aportado mucho más que los 4 años anteriores oyendo en repetidas ocasiones las mismas parrafadas de historia en asignaturas que se pisan los contenidos. ¿Para qué estudiar tanto pasado si no conocemos el presente, ni hacia dónde caminan los medios?
En el aspecto negativo de la asignatura nada tengo que reprochar respecto a los contenidos de ella. Sí haría especial hincapié en el error de que sea cuatrimestral, ya que me parece mucho más instructiva para la profesión que la mayoría de las anuales. Es de las pocas que otorgan algo de sentido a esta carrera demente.
