jueves, 16 de abril de 2009

Primera piedra para la construcción de una televisión pública de calidad

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado un cambio en el modelo de financiación de Televisión Española (TVE), que actualmente se basa en subvenciones estatales e ingresos por publicidad, para reducir de manera considerable los minutos dedicados a los anuncios e incluso suprimirlos definitivamente. El modelo de Sarkozy de suprimir la publicidad en la televisión pública francesa en horarios de máxima audiencia y eliminarla dentro de unos años ha servido de ejemplo al Ejecutivo español para tomar esta decisión, además de las presiones ejercidas por la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA), que lleva varios años denunciando las ventajas para competir que tiene la televisión estatal por tener dos fuentes de pagos.

La parrilla actual de TVE no diverge en la mayoría de su programación (excepto la 2) con las demás televisiones. Como cualquier otra, tienes informativos, programas del corazón, telebasura (como el programa de los bailecitos de famosos), partidos de fútbol, series con las que competir en el prime time con otros entes… Y éste es el principal problema: que una televisión pública, por el simple (e importante) hecho de estar financiada en parte por los impuestos de los españoles, no debe luchar por la audiencia pervirtiendo los programas de la pequeña pantalla, que para eso ya están las privadas.

Para construir una televisión pública de calidad y sin publicidad habría que dejar de contar con presentadores profesionales, que cobran una pasta, y dar paso a las nuevas generaciones, que cobren como un trabajador normal, y no se les explote en empresas privadas con largas jornadas laborales y unos contratos irrisorios de becario.

jueves, 2 de abril de 2009

Preparen las armas: llega el G-Obama

La crisis económica mundial que asola el planeta está cumpliendo las expectativas de los más pesimistas y está devorando cientos de empresas y multitud de puestos de trabajo en todo el mundo. Para tratar de frenar el hundimiento del sistema capitalista, hoy se reúnen en Londres los países miembros del G-20, comandados por Obama, con la idea de conciliar acuerdos para salir del atolladero económico.

La llegada a Europa del “salvador” de la globalización ha provocado que la des-Unión Europea (cada país parece que va a lo suyo) saque del baúl todas las armas individuales que tenía escondida para mostrárselas al jefe americano como muestra del poderío de cada Estado. Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel, que se resisten a apoyar la idea de Obama de inyectar más dinero público, exigen más dureza en la regulación financiera, no han tardado en desempolvar las divergencias existentes entre europeos y americanos, dificultando aún más las posibilidades de lograr un pacto que ayude a la economía global a levantar el vuelo.

Lo que resulta contradictorio de todas estas diferencias es que, si se está esperando a la “esperanza negra” para que sea el que nos salve de la crisis y ahora le ponemos obstáculos, ¿por qué las ideas del eje franco-alemán no han salido antes? ¿Quiere aprovechar la Unión Europea la debilidad americana para convertirse en la nueva potencia mundial? Si es así, entonces el “G-Obama” no era tan libertador como todos esperaban y no se necesitará para paliar el vendaval destructivo planetario. Seguramente, Europa se equivoca sacando las armas tan tarde.