jueves, 12 de marzo de 2009

¿Quién realmente se beneficia del plan Bolonia?

La creación del Espacio Europeo de Educación, que fue consecuencia del acuerdo firmado por los ministros de educación de la Unión Europea en la ciudad de Bolonia (1999), es la reforma universitaria que adecua los títulos conseguidos en los países de origen a todo el territorio europeo, y adopta el sistema basado en tres ciclos (grado, postgrado y doctorado) que pretende mejorar la adaptación al mercado laboral de los estudiantes. El objetivo es que los alumnos den materias genéricas en el grado y que puedan especializarse a partir del segundo ciclo. Eso sí, especializarse previo pago de unos dos mil euros aproximadamente.

Esta declaración de Bolonia, por su ingrato olor a privatización de la educación, ha levantado polémica en las partes realmente interesadas en el aprendizaje y la sapiencia. Tanto profesores y catedráticos (no todos, eso sí) como estudiantes son contrarios a lo que denominan “mercantilización de la educación”. Y es que las nuevas carreras, al ser tan generales, y sólo 3 o 4 años de estudio universitario, difícilmente te abrirán las puertas de ninguna profesión, por lo que los alumnos estarán obligados a pagarse un máster si quieren conseguir un trabajo estable el día de mañana. Además, esto conlleva a la pérdida de calidad de los postgrados, porque al ser cuasi-obligatorios serán menos los profesionales existentes que puedan dar las materias necesarias para desarrollar ese ciclo.

¿Quién realmente se beneficia del plan Bolonia? Los que firmaron este tratado no tienen que pensar en su futuro, porque ya lo tienen asegurado. A los que perjudica el nuevo sistema están en las calles protestando contra él. Y parece que no se les va a escuchar…

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